Reseña Histórica

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La historia del programa de Psicología de la Universidad Santo Tomás comienza cuando este era un Departamento del cual se servían todas las carreras existentes en la Universidad; un grupo de docentes de dicho Departamento fue quien propuso a las directivas crear la facultad, entre ellos se encontraban los Padres Álvaro Galvis, O.P. y Gabriel Oviedo, O.P. Tal propuesta fue aprobada por las directivas el 2 de julio 1974, pero las protestas estudiantiles que por entonces eran lideradas por las facultades de psicología de otras universidades detuvieron su puesta en marcha y sólo hasta 1978 se sometió a consideración del Icfes, el cual le otorgó licencia de iniciación de labores el 20 de octubre de 1978. Así en febrero de 1979 empezaron las labores académicas del pregrado. 

Son 25 años de historia que tienen como antecedente un hecho inusual y, para muchos, anecdótico: antes que el pregrado, se fundó en 1977 el posgrado en Psicología Clínica y de la Familia. José Cárdenas, ex decano d

e la Facultad, explica que los argumentos que apoyaron tal determinación fueron dos. Por una parte, preparar al equipo docente del pregrado y, por otra, garantizar con ello que la formación que se otorgara fuera bajo una visión pluralista.

La preocupación por este último aspecto obedecía a que varias de las facultades existentes en aquella época solía estar comprometida principalmente con uno de los enfoques tradicionales de la psicología: la Universidad Javeriana tenía un claro énfasis psicoanalítico; la Universidad Católica, conductual; la Universidad Incca, materialismo dialéctico, sólo por citar algunos ejemplos. En consecuencia, la primera gran discusión que se tuvo al pensar en el pregrado fue acerca de la orientación que asumiría; y el pluralismo fue el camino que se tomó.

Bajo la decanatura del Padre Álvaro Galvis (1979-1982) y la Secretaría de José Cárdenas, dicho pluralismo se plasmó en un plan de estudios que incluía formación en conductismo, estructuralismo, humanismo y psicoanálisis. Así, de primero a séptimo semestre -que comprendía las asignaturas del área básica- se optó en algunas materias por un esquema de funcionamiento modular: cada temática era abordada por los expertos de cada escuela; por ejemplo, en primer semestre, para el seminario de psicoanálisis en la cátedra de Introducción a la psicología, se contrató un docente de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis.

Adicionalmente, tal como lo indica el Informe Académico de 1982, se decidió que el fenómeno familiar sería el núcleo de la problemática investigativa, académica y profesional, y para su estudio y tratamiento se consideró pertinente–ajustándose al interés pluralista–abordar cada una de las distintas técnicas y métodos que los diferentes enfoques aportaban. Este énfasis dado a familia fue el otro gran tópico de discusión; el psicólogo Alberto Pardo –docente de la Facultad en aquel momento- lo expone así: “en los grupos de profesores discutíamos siempre con la preocupación de si ese plan de estudios era el que más se adecuaba a la Facultad (...) interesada en familia”.

En estas condiciones, quedaba claro que el perfil del psicólogo egresado de la Facultad se caracterizaría por desarrollar una visión panorámica e integral de la disciplina, con un especial interés en la psicología humanística y por el manejo de los problemas más relevantes en el medio colombiano, destacando el rol de la familia en la génesis, mantenimiento e intervención de los mismos.

El especial interés por la psicología humanista obedeció, sencillamente, a que los dos padres que hicieron parte del grupo docente que propuso la creación de la Facultad tenían formación de posgrado en dicha área y abogaron fuertemente porque, dentro del pluralismo, los principios de vida del humanismo fuesen destacados. Bajo esta perspectiva, la Facultad fue novedosa y empezó a trabajar con tres y cuatro cursos. De hecho, durante los cinco primeros años de la década de los ochenta la Universidad editó tres libros escritos por Hugo Flórez, psicólogo de tendencia fenomenológica: Reflexiones en torno a la psicoterapia (1982), Reflexiones en torno a la psicopatología (1983) y Bosquejos para el desarrollo de una psicología en Colombia (1984).

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Los primeros cambios curriculares de la nueva Facultad se experimentaron también en estos mismos años debido al decreto 080 de 1980, según el cual el plan de estudios debía ajustarse a las Unidades de Labor Académica (ULAS) y, también, a las recomendaciones de los especialistas que envió el Icfes. Según José Cárdenas, ex decano de la Facultad, a partir de lo evaluado por ellos, el esquema modular del área básica –que implicaba varios profesores en una sola asignatura-, confundía a los estudiantes pues les resultaba difícil ver el objeto común de estudio que se abordaba desde las distintas perspectivas, y el esquema que se tenía para manejar las áreas aplicadas en octavo, noveno y décimo, no era el más pertinente.

Para entender tal apreciación, vale la pena revisar primero cómo era el esquema de funcionamiento en estos últimos tres semestres. Los estudiantes escogían dos de las tres áreas en las cuales se diversificaba el programa al terminar séptimo semestre, a saber: clínica, educativa y organizacional; en octavo veían asignaturas que correspondían a dichas áreas seleccionadas, en noveno rotaban en dos bajo condiciones de práctica, y en décimo sólo asumían una.

Los evaluadores del Icfes consideraron que la escogencia de áreas implicaba que los estudiantes se quedaran sin formación en alguna de ellas y, según su criterio, lo mejor era verlas todas. Además, el título otorgado debía ser el de psicólogo, pero sin un énfasis especial, tal como lo disponía la misma reglamentación existente sobre educación superior en pregrado.

La Facultad asumió tales orientaciones, de manera que el plan de estudios se mantuvo mas el esquema de funcionamiento cambió; por una parte se eliminó la formación por módulos, con lo cual el pluralismo quedó bajo la responsabilidad del profesor titular de la cátedra; y de otro lado, dejó de realizarse la elección de áreas en octavo, lo cual hizo que los estudiantes de últimos semestres asumieran todas las asignaturas correspondientes a cada una de ellas. Aunque la ejecución de esta última medida sólo se llevó a cabo después de 1986.

Como parte de las transformaciones se trajo a la Facultad al psicólogo Felix Bustos, quien poseía una visión constructivista, la cual se mantuvo después con la llegada del psicólogo Jaime Yáñez; y luego, conectado con esta forma de abordar el comportamiento humano, llegó a la Facultad la perspectiva del constructivismo social, visión que actualmente tiene mucha fuerza dentro de la Facultad.

Con la llegada de María Eugenia Serrano como decana (1986 –1988) se dieron otros cambios importantes; con ella empezaron a gestarse los grupos de investigación, proceso que en aquel entonces sólo se relacionaba con los trabajos de grado, y aunque en ellos había libertad para abordar el problema investigativo que se quisiera, la familia era la temática favorita. Bajo la nueva decanatura tres psicólogos asumieron la coordinación de los grupos de investigación: Jaime Yánez, el grupo interesado en la teoría de Piaget; Ángela Hernández, el de familia desde el modelo sistémico, y Pablo Páramo comenzó a liderar el trabajo en psicología experimental.

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